"Ni olla sin tocino ni sermón sin agustino"
Este dicho viene a decir que previene que el tocino da buen sabor a un cocido, del mismo modo que un buen predicador debe valerse de la doctrina de San Agustín, si quiere hablar con fundamento teológico. En consecuencia, se emplea para explicar que algo no es perfecto porque falta lo esencial o para criticar a quien siempre habla de lo mismo. También, se puede utilizar también con un sentido irónico, para motejar a quien siempre habla de lo mismo.