"El muerto al hoyo y el vivo al bollo"
La idea central es que cuando alguien muere, los allegados al fallecido, por mucho pesar que sientan, han de atender sus asuntos y necesidades, entre ellas una tan básica como su manutención. En consecuencia, se aplica también el refrán para recriminar a quien se olvida demasiado pronto del muerto.