"Al amigo y al caballo, no cansallo"

La lección que aporta es que del mismo modo que no se debe forzar el caballo sin necesidad con la espuela ni con el bocado, no hay que importunar a los amigos ni abusar de su confianza, porque podemos cansarlos al menoscabar sus fuerzas y alterar su ritmo de vida, lo que puede hacer que dejen de atendernos.

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